Placas solares sobre una cubierta de amianto: por qué no se puede
Es la pregunta que más veces llega a las instaladoras y la respuesta siempre es la misma: sobre fibrocemento con amianto no se instala. Aquí está el porqué y, sobre todo, el orden correcto para no pagar la misma obra dos veces.
Es una de las llamadas más habituales que reciben las instaladoras fotovoltaicas: "tengo una nave con tejado de uralita y quiero poner placas". Y la respuesta, cuando la instaladora es seria, siempre es la misma: sobre fibrocemento con amianto no se instala. No es una manía del sector; es la consecuencia directa de cómo se monta una instalación solar.
Por qué no se puede
Una estructura fotovoltaica se fija a la cubierta. Sobre chapa o panel sándwich eso significa tornillos autotaladrantes o abrazaderas sobre el perfil; sobre fibrocemento significa perforar el material, que es exactamente la operación que libera fibras de amianto al aire.
A eso se suman tres problemas prácticos:
- Nadie puede caminar por encima con normalidad. El fibrocemento envejecido es frágil y se rompe al pisarlo, con riesgo de caída y de rotura del material.
- La vida útil no cuadra. Una instalación solar se dimensiona a 25-30 años. Una cubierta de fibrocemento de los años ochenta no llega, y desmontar las placas para cambiar el tejado después cuesta casi tanto como instalarlas.
- El seguro y la garantía. Difícilmente vas a encontrar quien firme una instalación sobre un soporte que legalmente debería estar planificado para su retirada.
Perforar amianto sin ser empresa inscrita en el RERA y sin plan de trabajo aprobado es una infracción, y como propietario también respondes tú. Lo detallamos en multas por retirar amianto sin empresa RERA.
El orden correcto: una obra, no dos
La buena noticia es que el problema y la solución coinciden en el tiempo. Si de todas formas vas a tener que retirar el amianto —y antes o después vas a tener que hacerlo—, este es el momento en que menos cuesta:
- Retirada certificada del fibrocemento por empresa RERA, con su plan de trabajo.
- Cubierta nueva aislante, normalmente panel sándwich, atornillada sobre las mismas correas.
- Instalación fotovoltaica sobre la cubierta nueva, ya sin condicionantes.
Hacerlo en este orden ahorra el andamio, la grúa y la licencia por duplicado, evita desmontar y remontar la instalación años después, y deja el edificio con una cubierta que aísla, algo que el fibrocemento no hacía.
Además, encadena dos tipos de ayuda
Es el caso en el que más veces se pueden aprovechar dos vías de financiación pública distintas: la cubierta nueva aislante puede encajar en programas de rehabilitación energética, y la instalación posterior en las de autoconsumo. Los requisitos y el calendario están en subvenciones para retirar amianto y cambiar la cubierta.
El caso de las naves industriales y agrarias
Es donde la cuenta sale más clara. Una nave con cubierta de fibrocemento suele tener mucha superficie, consumo eléctrico diurno y una estructura preparada para recibir panel. Al hacer la obra completa:
- Se elimina un pasivo que tarde o temprano habrá que retirar por normativa.
- Baja la temperatura interior en verano, que en naves sin aislar es un problema real.
- Se genera energía en las horas de mayor consumo del negocio.
- El inmueble sube de valor y deja de arrastrar el problema en una venta o un alquiler.