Obligaciones antes de reformar un tejado de fibrocemento
Antes de que suba nadie al tejado hay una lista de trámites que no son opcionales. Saltárselos convierte una obra normal en una infracción grave, y quien responde es el propietario, no solo la empresa.
Una cubierta de fibrocemento anterior a 2002 hay que dar por hecho que lleva amianto. Y desde el momento en que se va a tocar —repararla, cambiarla, poner placas solares o simplemente hacer un agujero para una chimenea— deja de ser una obra ordinaria y pasa a estar regulada por el Real Decreto 396/2006, la norma de trabajos con riesgo de exposición al amianto.
Esta es la secuencia completa de lo que hay que tener resuelto antes de que suba nadie al tejado.
1. Confirmar que hay amianto
El fibrocemento se fabricó con amianto en España hasta que se prohibió su comercialización y uso en diciembre de 2001, con un margen de agotamiento de existencias hasta 2002. En la práctica:
- Placa ondulada gris de antes de 2002: se presume que contiene amianto.
- Placa posterior: suele ser fibrocemento sin amianto (fibra de vidrio o celulosa).
- En caso de duda, se resuelve con un análisis de laboratorio de una muestra.
Ante la duda, la norma obliga a tratar el material como si tuviera amianto. No es una recomendación: es el criterio de partida.
2. Contratar una empresa inscrita en el RERA
Solo puede manipular amianto una empresa inscrita en el RERA (Registro de Empresas con Riesgo por Amianto) de su comunidad autónoma. Esa inscripción no es un sello comercial: implica que la empresa tiene procedimientos aprobados, equipos específicos, formación acreditada de sus trabajadores y vigilancia médica de la exposición.
Debe figurar en el presupuesto y en el contrato, junto con la comunidad autónoma donde está inscrita. Si una empresa se lo salta o responde con evasivas, no es la empresa. Las consecuencias de contratar a quien no lo está las cuenta este artículo sobre las multas.
3. Plan de trabajo aprobado por la autoridad laboral
Es el trámite que marca el calendario de toda la obra. La empresa redacta un plan de trabajo específico para esa cubierta y lo presenta ante la autoridad laboral de la comunidad autónoma. El plan describe qué se va a retirar, cómo, con qué medios de protección, qué trabajadores intervienen y cómo se gestionará el residuo.
El plazo legal de resolución es de 45 días, y en la práctica lo habitual es esperar entre 2 y 6 semanas. Hasta que no está resuelto, no se puede empezar. Es el motivo por el que una obra de amianto no se improvisa en una semana, por pequeña que sea.
4. Licencia o comunicación previa municipal
Además del plan de trabajo, la obra necesita el permiso urbanístico que corresponda en tu municipio: licencia de obra menor o comunicación previa, según el ayuntamiento y según si hay o no sustitución de cubierta. Son trámites paralelos e independientes: tener uno no exime del otro.
Si el edificio está en casco histórico o zona protegida, es también el momento de comprobar qué acabado admite la ordenanza, porque condiciona la cubierta nueva.
5. Si es una comunidad de vecinos, el acuerdo correspondiente
En un edificio en régimen de propiedad horizontal hay un paso más: la decisión no es de un propietario, es de la comunidad, y el tipo de mayoría depende de si la obra se considera conservación necesaria o mejora. Lo desarrollamos en la guía de amianto en comunidades de vecinos.
6. Durante la obra: lo que la empresa debe cumplir
No es tu trabajo ejecutarlo, pero sí conviene saber qué tiene que estar pasando en tu tejado:
- Desmontaje sin romper. Las placas se desatornillan y se bajan enteras. Está prohibido romperlas, cortarlas con radial o tirarlas al suelo desde el tejado.
- Humectación y encapsulado. El material se humedece o se sella para evitar que se liberen fibras, y se embala en big bags o palés retractilados etiquetados.
- Zona delimitada. El área de trabajo se señaliza y se restringe el paso mientras dura la retirada.
- Equipos y vigilancia de la salud. Los trabajadores llevan EPIs específicos y están dados de alta en el registro de exposición.
7. Gestión del residuo y trazabilidad
El fibrocemento retirado es un residuo peligroso. Debe transportarlo un gestor autorizado hasta un vertedero habilitado para recibirlo, y la operación deja rastro documental. Al terminar debes recibir la documentación que acredita dónde ha acabado el material.
8. El certificado final: guárdalo
Cuando la obra termina, la empresa entrega el certificado de retirada y los documentos de trazabilidad del residuo. Ese papel importa más de lo que parece:
- Es lo que acredita que el inmueble está libre de amianto en una compraventa o un alquiler.
- Es requisito para justificar cualquier subvención.
- Es la prueba de que la obra se hizo conforme a la norma si alguna vez hay inspección.
La Ley 7/2022 de residuos encargó a los ayuntamientos elaborar un censo de instalaciones y emplazamientos con amianto y planificar su retirada, con calendarios que priorizan los casos de mayor riesgo. Que hoy no te hayan reclamado nada no significa que la cubierta no esté ya identificada: significa que todavía no te ha tocado.